miércoles, 21 de septiembre de 2011

El discreto adiós a Troy Davis

Hoy, a las 19.00 horas, Liberty Square celebraba con aplausos y abrazos el anuncio del aplazamiento de la ejecución de Troy Davis por parte del Tribunal Supremo americano. No obstante, cuatro horas más tarde, ninguno de sus jueces ha realizado apelación alguna ni tampoco se han acogido al Derecho a la Vida para revocar la decisión del Estado de Georgia de matar a Troy Davis en nombre de la Justicia por un crimen acontecido hace 20 años y sobre los que existen dudas racionales de su autoría.

La indignación ha calado profundamente en el ánimo de los miembros del movimiento Liberty Square. Estados Unidos luce la macabra estadística de que el 15% de los presos ejecutados se demuestran libres de culpa con posterioridad a su muerte.

La cifra más representativa del caso de Troy Davis es que 7 de los testigos que declararon en su contra se retractaron de su versión inicial. Entra así en el grupo de ejecutados porque tenían malos abogados, el infortunio de encontrarse en uno de los 36 Estados equivocados (tan solo 14 estados han abolido la pena de muerte) y/o procesos judiciales sin garantías. Pero muchos de ellos, la mayoría, son negros.

Hoy, en Liberty Square, se han visto algunas lágrimas de indignación y rabia. Me he dirigido a la avenida Martin Luther King, en Harlem, el corazón negro de Manhattan, y he observado con un nudo en la garganta como una veintena de manifestantes portan carteles y camisetas con el mensaje "Todos somos Troy Davis". ¿Pero sólo somos éstos?

Los indicios de su inocencia son escandalosos. Pero inocente o culpable, Troy Davis ha muerto bastante solo, con un incondicional pero flaco movimiento de apoyo, y sin siquiera una portada de periódico en su último día en la vida. En la Avenida del hombre que pronunció uno de los discursos más bellos y repetidos de la historia, he sentido el miedo de la indiferencia y he comprendido ese hermetismo social que roza el sectarismo de los habitantes de Liberty Square.

Contarlo era el propósito: abrí este espacio para narrar con rigor y veracidad las voces de Liberty Square y ofrecerlas a un pequeño número de hispanohablantes que tuviese interés en ello.

Sin embargo, la sobrecogedora realidad puede absorber al narrador y adueñarse del canal, y entonces no queda otro recurso que la transparente subjetividad para escribir lo que hipotálamo implora.

1 comentario:

  1. Buen artículo. Bien estructurado, comedido y con tu toque final muy tuyo y muy emotivo. A mí me
    dolieron, casi físicamente, las cuatro horas de falsa, esperanza. Nunca un deseo fue tan macabramente despreciado. Coincidí contigo en la indignación cuando ví que las primeras páginas de los periódicos las ocupaban las p. finanzas. El dinero por encima de la dignidad humana. Es para avergonzarse de la especie.

    ResponderEliminar